Autor: Kelder Toti

E-mail: keldertoti@cantv.net

PRECIO DE INTRODUCCION

Bs. 5.999 P.V.P. Bs. 9.750

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LA CAPERUCITA PATRIÓTICA  Y EL COCHINITO FEROZ

Este es un libro del que se entrega un capítulo por medio de esta página, como una  muestra para que el lector vea la calidad de la obra, que trata sobre lo cerca que estamos de Chávez y lo lejos que está Dios

 

 

    LA CAPERUCITA PATRIÓTICA

ÍNDICE

  • LOS ZAPATOS NIKE
  • AL PIE DEL CADALSO
  • LAS PAREDES DEL INFIERNO
  • LA CAPERUCITA PATRIÓTICA
  • EL COCHINITO FEROZ
  • SIN ESPERANZAS NI ILUSIONES
  • UN VIERNES DE PERRO
  • LA VISIÓN DEL PESCADOR
  • LA ISLA
  • LAS ANCAS DE RANA
  • TARZÁN DE LOS MORROS

  • DEL PORQUE LOS PARÁSITOS PUEDEN SER DOCTORES
  • LAS CARACTERÍSTICAS ESPIRITUALES DEL VENEZOLANO
  • POR EL CAMINO DE LA MEDIOCRIDAD
  • RECONSTRUYENDO EL RETEN DE CATIA

 

 

 

Próximamente saldra  la versión animada de la Caperucita Patriótica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los paisajes fueron elaborados por Oscar Páez, los bocetos por Jorge Acevedo y pintado por Victor Karel, bajo la dirección de Kelder Toti.

  

Un libro de cuentos y ensayos sobre la realidad educativa venezolana, abordando desde el suicidio hasta como el personal docente está reconstruyendo en la escuela el Retén de Catia              

Los personajes expondrán las vivencias y el humor cotidiano

 Un acercamiento a través de la animación a la realidad venezolana, con los conflictos comunes a la sociedad

 

Los principales cuentos infantiles de la literatura venezolana serán llevados a la pantalla chica, en dibujos animados.

Se utilizó la técnica Tot-Art de coloreado en pintura acrílica, incorporando el estilo hiperrealista a la animación

Se representarán los paisajes más representativos del País

 En Venezuela había una vez, hace mucho, pero muchos años, una selva virgen, que todavía no había sido quemada por PDVSA, y en esta selva vivía un tigre blanco con manchitas rojas, que representaban su inocencia.  Un hermoso domingo, exactamente el día de la declaración de la independencia, una pequeña niña con una boina roja se adentró en las “peligrosas” profundidades de la selva.  En una de las manos lleva una arepa con queso y chicharrón y en la otra una botella de Ron Pampero.  De pronto se encontró con un tigre feroz, enmontado en el samán. Iba cubierto con un liquilique tricolor, para que nadie pudiera descubrir sus instintos. La Caperucita no pensó nada malo, porque sabía que todos los animales peligrosos habían sido muertos y exiliados, y creyó tener ante si a un dulce gatito.

-Hola Caperucita – dijo el tigre

-¿A dónde vas?

-Y la Caperucita Patriótica le respondió:

 -Voy a visitar a mi abuelita en su casa, que le   entregó el Plan Bolívar 2.000

      -¿De verdad? – Le dijo el tigre

-Entonces llévale un ramillete de aquellas orquídeas, antes que las venda como paja el Ministerio del Ambiente a una transnacional.  Caperucita le hizo caso y empezó a formar un precioso ramo de flores.  El tigre, mientras tanto, se comió a la abuelita, se puso sus ropas, colocó la Bandera Nacional en la puerta y se metió en la cama.  

Poco después llegó Caperucita y preguntó:

-Hola abuelita. ¿Cómo te va? – El tigre intentó imitar el acento caraqueño, que delataba ingenuidad y dijo:

         -Muy bien mija – Caperucita volvió a preguntar:

              -¿Por qué hablas tan raro abuelita?

  El tigre respondió – Es que los mítines que di en la selva me cansaron mucho

             -Pero abuelita, ¡Que orejas tan grandes tienes!

  - Son para escuchar mejor al comandante en              televisión

             -¡Y que ojos tan grandes tienes!

        - Son para vigilar mejor a los corruptos

         -¡ Pero abuelita qué boca tan grande tienes! 

         - Ya sabes que formo parte del gobierno

         -¡Y mmm abuelita por qué hueles tan feo! 

-Porque de tanto pelear contra tantos bichos     malos algo siempre se te pega -. Y dichas esta palabras la atrapó y se la comió, y durmió sin el menor rencor.  No tardó en roncar sin preocupación, al poco tiempo paso por allí el guardaparques que buscaba a un tigre que se había escapado del “zoológico” y al oír los ronquidos dijo:

-¿Cómo puede ser que una abuelita patriota ronque como un tigre? 

 – Y al acercarse más descubrió que era el tigre que se había escapado del “zoológico”.  Y lo mató de aburrimiento al leerle al oído ese tratado de sabiduría que es “La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela” y lo obligó a vomitar a la abuelita y a la niña con vida ¡Qué felicidad!. El tigre malo fue entregado como desayuno y almuerzo a las escuelas bolivarianas. El guardaparques fue condecorado por la Asociación Protectora de Animales con una medalla de lata; a la Caperucita la ascendieron a Jefa de la Delegación Juvenil del Polo Patriótico y a la abuelita le regalaron un carrito popular para que se tomara unas merecidas vacaciones por toda Venezuela.